CONOCIMIENTO
Y SUJETOS SOCIALES
Partir de hechos históricos del presente.
Muchos autores
escribieron textos en América Latina, pero algunos escribieron “en y desde” América
Latina, en tal sentido este libro es un esfuerzo por desarrollar algunas ideas
acerca de la manera cómo se debe estructurar un conocimiento útil para la
definición de políticas. Por ello no se le puede considerar, en sentido
estricto, como un libro teórico, aunque tampoco como un manual, en la acepción
tradicional del término, es decir, como un instructivo que, de respetarse,
permitirá alcanzar un objetivo predeterminado.
“Este es un texto que
busca estimular una forma específica de pensar la realidad, forma que debe
contribuir al enriquecimiento de las bases que hacen posible definir
alternativas de acción (Zemelman, 2011: 20). Por esta razón, se destina a
quienes estudian el proceso del
desarrollo para poder influir sobre su contenido y direccionalidad, aunque sin
dejar de lado los problemas relativos a la construcción de aquel conocimiento
que debe servir de apoyo a una acción organizada. (Zemelman, 2011: 26).
Se debe reconocer a las personas
que impulsan una mayor operatividad, a partir de socializar una mayor
operatividad y una mayor capacidad de observación de la realidad, como sujeto
de cambio y desarrollo. Por el momento, sólo el inicio de una labor que
pretende alcanzar, en el futuro, formulaciones más precisas.
El estudio del presente y el
diagnóstico
Hemos afirmado que se intenta
describir “un método de observación de la realidad en un momento: el presente” (Zemelman,
2011: 38). Su propósito es contribuir a
reconocer opciones que permitan al individuo la transformación de la realidad.
Para reconocer las opciones, es necesario pensar a la realidad desde la
perspectiva de lo objetivamente posible. Para ello debemos enriquecer nuestra
visión de ella, pese a que esto suponga trascender los encuadres teóricos
disponibles o las experiencias acumuladas (Zemelman, 2011: 40)
“Captar a la realidad
como presente nos permite potenciar una situación mediante proyectos capaces de
anticipar, en términos de posibilidad objetiva, el curso que seguirá” (Zemelman,
2011: 37). De ahí que esta operación deba realizarse sin
perder de vista el carácter dinámico del presente y con cuidado de no reducir
el recorte de observación de la realidad a las exigencias planteadas por una
meta preestablecida.
“La dificultad radica en cómo reconocer el
verdadero problema que en un principio no fue percibido y cómo transformarlo en
la referencia para determinar la o las políticas concretas” (Zemelman,
2011: 38). Por ello, es recomendable ser cautelosos
ante cualquier intento de reducción de la realidad a determinadas estructuras
conceptuales: es, además, imperativo el empleo de esquemas no en-cuadrados en
una función explicativa fundamentada en una jerarquía específica de los
procesos.
Este modo de razonar consiste en abrirse a la
realidad para reconocer aquellas opciones objetivas que permitan dar una
dirección al desarrollo, mediante la definición y práctica de proyectos que
respondan a intereses sociales definidos. En este sentido, el reconocimiento de
opciones determina el contexto en el que se especifica el contenido de un
proyecto y contribuye a hacerlo objetivamente posible.
“La idea de proyecto
supone la existencia de un sujeto capaz de definir un futuro como opción
objetivamente posible y no como mera proyección arbitraria” (Zemelman,
2011: 39).. Es gracias a los proyectos que el sujeto
establece una relación con la realidad, que se apoya en su capacidad de
transformar esa realidad en contenido de una voluntad social, la cual, a su
vez, podrá determinar la dirección de los procesos sociales.
Así, hechos potenciales podrán ser
predeterminados gracias a la acción de una voluntad social particular. En este
contexto, la apropiación del presente deviene un modo de construir el futuro y,
a la inversa, un proyecto de futuro, protagonizado por un sujeto, se transforma
en un modo de apropiación del presente. En realidad, el sujeto será realmente
activo sólo si es capaz de distinguir lo viable de lo puramente deseable, es
decir, si su acción se inscribe en una concepción del futuro como horizonte de
acciones posibles.
Dificultad de captación del presente
El conocimiento del presente no puede ser
organizado sólo en función de las exigencias de un proyecto en particular, ya
que el presente contiene muchas potencialidades que diversos sujetos sociales
pueden activar. “Un proyecto representa sólo una dirección posible, de manera
que antes de elegir un proyecto es necesario reconocer el campo de opciones y
determinar la posibilidad objetiva de éstas” (Zemelman, 2011:
38).
Si se quiere construir un proyecto viable,
resulta imprescindible reconstruir el contexto en el que se ubican los sujetos
sociales, pero hacerlo exige una forma de pensar la realidad que permita encontrar el contenido específico de los elementos, como la
trama de relaciones que forma esa realidad en el presente, ya que ésta conlleva
procesos complejos y de diversa índole, cuyas manifestaciones transcurren en
distintos planos, momentos y espacios (Zemelman, 2011: 38).
“Una elaboración conceptual se
puede controlar si se problematiza la situación empírica como algo dado e
incuestionable” (Zemelman, 2011: 38). Para
ello, es necesario pensar la realidad como una articulación, es decir, como una
relación entre procesos imbricados de forma no determinada previamente y dejar
que su reconstrucción permita reconocer de qué modo concreto se articulan los
procesos.
La manera inicial de pensar las
relaciones entre diferentes procesos es confrontar su posibilidad desde el
punto de vista de un razonamiento lógico. Esta idea intenta romper con la
modalidad de relaciones entre procesos, según ha sido fijada por las diferentes
teorías, dado que privilegian una determinada forma de relación sobre otras que
puedan adoptar esos mismos procesos en contextos distintos.
La lógica que debe guiar el
establecimiento de las relaciones posibles no es, sin embargo, unívoca. En
efecto, la idea de articulación supone que un fenómeno concreto, por ejemplo,
la productividad, requiere ser analizada desde diversos ángulos (Zemelman,
2011: 39).
De hecho, este tipo de
observación o diagnóstico pretende organizar una visión articulada de la
realidad de un modo similar al que, en forma natural, puede tener la población,
pero, a diferencia de ésta, incorpora mecanismos de control de la observación
con el fin de evitar las desviaciones propias de los prejuicios, de las
costumbres o, incluso, de los intereses sociales particulares de determinados
sectores de la población (Zemelman, 2011: 41).
Exigencias epistemológicas del presente
Debido a la heterogeneidad de los procesos
que lo constituyen, el presente, como segmento de realidad, supone un todo
complejo, complejidad producida por las diferencias de estructura y sus
parámetros específicos, tales como las escalas y ritmos temporales, y las
distribuciones en el espacio de cada proceso. (Zemelman, 2011: 58).
- En el presente, se
intenta reconocer opciones derivadas de un proyecto o “hacer” posible, no de
probar hipótesis
- Según la lógica de
articulación, la segmentación cumple la función de determinar el contexto
especificador del contenido de los observables empíricos.
- El propósito es
descubrir bases sólidas de teorización, más que aplicar una teoría particular.
- Es necesario
distinguir los observables de acuerdo con las escalas de tiempo y espacio, con
el fin de posibilitar la diferenciación entre micro y macroespacios;
- La
realidad debe ser problematizada.
Bibliografía
Zemelman, H. (2011) Conocimiento y sujetos sociales, Instituto Internacional de Integración
del Convenio Andrés Bello (III CAB), La Paz, Bolivia.
Ministerio de Educación (2014). Unidad de Formación
No. 2. “Estructura Curricular y sus Elementos en la Diversidad: Saberes y
Conocimientos Propios”. Cuadernos de Formación Continua. Equipo PROFOCOM.
La Paz, Bolivia.

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