LENKESDORF:
FILOSOFAR EN CLAVE TOJOBAL
Acercamiento a una
lógica inclusiva del “Nosotros”
En la filosofía europea se ha
desarrollado de manera extraordinaria, lo que podríamos llamar el
individualismo, que considera el “Yo”
pensante como principio para reconocer a los demás, como es la filosofía
cartesiana “el
Nosotros no corresponde al Yo que se encierra en sí mismo, que se aísla
de todo lo demás, para obtener una seguridad firme e indubitable de algo que
exista y que, precisamente, es el YO pensante” (Lenkesdorf, 2002: 17)
A diferencia del modo
cartesiano, Lenkesdorf nos propone una lógica incluyente, no solamente desde el
lenguaje, sino el “nosotros” como una realidad ontológica existente, “el Nosotros
enfatiza una entidad grupal y no individual” (Lenkesdorf, 2002: 16) y lo hace al ser
empleado con una frecuencia sorprendente, en cada una de las actividades, por
lo que el “Nosotros” es una palabra clave.
Por ejemplo Lenkesdorf refiere que “en el intercambio grupal de ideas, cada uno
de los participantes habla del NOSOTROS y no del YO” (Lenkesdorf, 2002: 16).
En la lógica
cartesiana primero está el “Yo”, con su
famoso pensamiento del “pienso luego existo”, es decir, primero se debe dudar,
y la duda nos lleva al proceso del pensar, si dudamos es porque pensamos, si
pensamos por tanto existimos, ese soy “yo”, una maquina pensante. En el dialogo
el “yo pensante” es arrollador, es competitivo y excluyente porque primero esta
lo que yo pienso y digo y luego los demás.
En cambio desde la
perspectiva del “nosotros” en “…el diálogo grupal, cada uno de los
participantes individuales no habla en nombre de sí mismo, sino en nombre del
NOSOTROS” (Lenkesdorf, 2002: 67). Al parecer, la individualidad se sabe
incorporada en el todo nosotros que, por consiguiente, no es la suma de tantas
individualidades o partes, sino que representa una entidad cualitativamente
distinta, un ser ontológico. Es una sola cosa, un todo, en el cual todos los
constituyentes forman una unidad organísmica.
La concepción del nosotros una identidad cultural
Cada cultura desde su
cosmovisión comprende la vida de una forma, de quienes es necesario aprender su
vivencia, las culturas ancestrales según Lenkesdorf “pensamos y vivimos un todo
orgánico y complejo en el cual todos somos hermanas y hermanos y así nos
comportamos” (Lenkesdorf, 2002: 66). Tenemos mucho que aprender. A la vez
tenemos que desaprender la importancia extraordinaria que asignen al YO. “No lo
negamos, ni lo borramos pero el YO lo mismo que el TÜ sólo existen gracias a la
existencia del NOSOTROS que les da oportunidades de desarrollarse” (Lenkesdorf,
2002: 67).
“El
nosotros. Es un distintivo de
nuestra cultura, de nuestra identidad, de nuestro modo de ser” (Lenkesdorf,
2002: 67). A diferencia de la cultura europea el yo individual es su
identidad, donde cada uno va por su
lado. Todos los "compañeros" de clase se convierten en competidores.
Los alumnos se individualizan y cada uno de ellos representa un “antinosotros”,
que tiene tantos adversarios cuantos alumnos forman la clase. Por ejemplo, las
calificaciones al final del año se fundan, en gran parte, en los exámenes dados
durante el ciclo escolar. El alumno destacado por las mejores calificaciones se
hace candidato posible para una beca u otro galardón. De todos modos, se lo
considera el mejor alumno de su generación o clase. 60
En cambio, desde la
perspectiva del “nosotros” la resolución de un problema se realiza juntos, es
decir, que se proponían pasar el examen en grupo. (Lenkesdorf, 2002: 60). “NOSOTROS
no entramos en competencia los unos con los otros. Los problemas en la vida
real son tales que requieren la mejor solución y para ésta se recomienda la
presencia de la comunidad reunida y no al individuo aislado” (Lenkesdorf, 2002:
62).
Método del NOSOTROS, Método, además, muestra que
el “nosotros” no excluye
al individuo ni lo desprecia, tampoco lo aniquila, sino que lo reta y espera de
cada persona individual la aportación mejor reflexionada.
La justicia del nosotros
En el texto nos
narra sobre dos comunarios que llegaron a robar, el castigo asume toda la
comunidad, por tres razones: En primer lugar, la comunidad se identifica
con los malhechores, porque son miembros de la comunidad, del nosotros comunitario. La
identificación significa que los dos han causado un daño que atañe a toda la
comunidad que, a su vez, se hace corresponsable de los actos de los suyos al
pagar la multa que libera a los dos de la cárcel. La comunidad se reúne para
averiguar cómo podrá demostrar la solidaridad con los delincuentes. Es este
acto que manifiesta lo insólito de la reunión. El nosotros no expulsa a los delincuentes sino que, todo lo
contrario, los busca. Nuevamente los quiere tener en medio de la comunidad. (Lenkesdorf,
2002: 68).68
En segundo lugar, la comunidad no los mete en
la cárcel de nuevo. Desde la perspectiva del nosotros, el
encarcelamiento no cambiaría nada. En la cárcel no pueden reintegrarse a la
comunidad, tampoco pagar la deuda ni tampoco mantener a sus familiares. El nosotros,
pues, no enfoca sólo a los delincuentes de una manera aislada, sino que los ve
en el contexto social, tanto comunitario como familiar. (Lenkesdorf, 2002: 67).
En último lugar, está el
acuerdo de la comunidad: abrirles a los delincuentes un camino de
reincorporación al nosotros
comunitario (Lenkesdorf, 2002:
67).
En
resumidas cuentas, la justicia del
nosotros no es ni idealizada ni utópica, sino que representa
relaciones sociales muy exigentes. Todos, y cada miembro de la comunidad,
tienen que reconocerse como responsables de los demás miembros del conjunto
social nosótrico. La gente individualizada de la sociedad dominante
difícilmente aceptaría tal corresponsabilidad Es mucho más fácil deshacerse de
los delincuentes al encerrarlos en las cárceles o matarlos de una vez, como
nuevamente se está debatiendo
El
saber, el conocer y el acordarse.
El aprender, pues, se efectúa al observarnos,
escucharnos y seguirnos como modelos. Desempeñamos el papel de un sujeto
ejemplar o de modelo, pero no de maestro.
Son tres sujetos de funciones diferentes los
que se complementan al nivel horizontal en el acontecimiento del
aprender/saber. Es el verbo el que vincula a los tres sujetos. Se trata, pues,
de un verbo trivalente. No hay transitividad de un sujeto hacia un objeto por
medio del verbo. Todo lo contrario, los tres sujetos, como tales, se coordinan
de modo multidireccional. No hay subordinación, ni objetos subordinados y
controlados por un sujeto dominante en cuanto conocedor o sabedor. El saber se
realiza en un proceso de enlace mutuo y, en caso necesario, continuo. Porque
ninguno de los sujetos participantes agotará el saber/aprender de otro sujeto.
Por las razones señaladas la particularidad
sintáctica tiene a la vez implicaciones pedagógicas y filosóficas. Las
relaciones del saber/aprender entre el aprendiz, el modelo y el tojolabal7, se realizan
sobre un plano horizontal entre iguales que se coordinan, y no subordinan a
nadie. Así es que cada uno de los sujetos contribuye lo suyo, a fin de que el
acontecimiento del saber/aprender se pueda realizar.
En lo pedagógico, la coordinación representa
una educación liberadora de tipo Paulo Freire. Porque el maestro no es el que
sabe, ni tampoco es el alumno el que no sabe, y que aprende al repetir el saber
del maestro. Todo lo contrario, el educando aprende al ser generador de un
saber propio, gracias a los elementos proporcionados por el “modelo”…
El que aprende y
empieza a saber se ve transportado hacia un mundo de otras relaciones. Abandona
la subordinación, por la coordinación.” (Lenkesdorf, 2002: 198-205).
Bibliografia
Lenkersdorf, Carlos (2002)
Filosofar en clave tojolabal. México: Miguel Ángel Porrúa.
Ministerio
de Educación (2014). Unidad de Formación No.1. “Modelo Educativo
Sociocomunitario Productivo”. Cuadernos de Formación Continua. Equipo
PROFOCOM. La Paz, Bolivia.

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