ROLANDO CHUNGARA CANAVIRI

ROLANDO CHUNGARA CANAVIRI
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jueves, 14 de diciembre de 2017

TAREA 6: EPISTEMOLOGIA

 LA EPISTEMOLOGÍA CRÍTICA DE HUGO ZEMELMAN: POLÍTICA Y METODOLOGÍA (O UNA METODOLOGÍA POLÍTICA)
Martin Retamozo, hace un análisis sobre el pensamiento de Hugo Zemelman, en una primera parte refiere el desarrollo de su vida de manera cronológica, resaltando el crecimiento y la madurez de sus pensamientos expresados en sus diversas obras, en las diferentes épocas. No deja de subrayar la conexión que tuvo con las actividades de área rural de los campesinos, tal experiencia le lleva  a interesarse por la investigación de las ciencias sociales (Retamozo, 2012: 36-42)
En este punteo de ideas, resaltamos el pensamiento de Hugo Zemelman desde la perspectiva  de Martin Retamozo, en el cual nuestro autor realizó desarrollos sugerentes: la cuestión de la realidad social; el sujeto y el conocimiento.
a) La cuestión de la realidad ¿una ontología crítica?
En tiende a la realidad en “Conocimiento y sujetos so-ciales” (1987b) define brevemente “realidad como una articulación de proce­sos heterogéneos” y postula tres supuestos: a) el supuesto del movimiento, b) el supuesto de la articulación (de temporalidades) y c) el supuesto de la direccionalidad (Retamozo, 2012: 43)
En relación al movimiento, afirma que la realidad social está en constante movimiento y las categorías que podríamos asar para tratar de controlar no son suficientes, solo podemos comprender desde un contexto histórico social “movimiento supone el desafío de intentar pensar la dinámica producida en la realidad social –constitutiva de ella– que jaquea los intentos del pensa­miento (en particular el científico) y abre los interrogantes por las categorías que usamos para comprender lo histórico-social” (Retamozo, 2012: 43)
Refiere también la praxis del sujeto, es decir, asume una “ontología pra­xiológica pone en cuestión las metodologías que suponen ontologías estáti­cas o legaliformes. A su vez, la dimensión constructiva de la praxis humana involucra una noción de presente como espacio de producción (y activación) de futuros en determinadas realidades socio-históricas” (Retamozo, 2012: 45) En su perspectiva, la capacidad de acción de los sujetos debe recupe­rarse en un presente potencial.
Otro asunto que llama la atención es el concepto de totalidad, que Zemelman lo extrajo de Marx, pero aplicado al contexto Latinoamericano se entiende el todo como algo complejo. “Lo interesante aquí es que la totalidad ingresa no como mera preocupación filosófica, sino ante la preocupación histórico-concreta de pensar procesos sobredeterminados como complejidad”  (Retamozo, 2012: 45).
En tal sentido afirma Retamozo “Podemos distinguir, por un lado, la totalidad como supuesto y, por otro, la función gnoseológica de la totalidad. La primera hace alusión al orden de lo histórico-concreto, mientras que la segunda exige una interven­ción ordenadora” (Retamozo, 2012: 45).
La totalidad tendrá entonces una función clave como concepción de realidad articulada de múltiples dimensiones y procesos, pero, y aquí la propuesta de Zemelman, fundamentalmente como estrategia metódica de abordaje; y en este sentido, “la totalidad refiere a un procedimiento para construir un objeto” (Retamozo, 2012: 46).
b) La cuestión del sujeto o el sujeto en cuestión
La preocupación por los sujetos sociales ha sido una constante en la obra de Zemelman y la pregunta por la conformación de los sujetos políticos de cambio social que van desde el proletariado y el campesi­nado.  Zemelman recupera la subjetividad como una instancia capaz de “reactuar sobre la rea­lidad presente” (Retamozo, 2012: 47) En un campo de lo político.
En tal sentido afirma Zemelman  “Ningún sujeto social puede imponer su futuro si no es apoyándose en toda la historia que ha cristalizado en su misma existencia. Pero si el presente es producto cristalizado de carácter histórico-genético y de apertura potencial” (Retamozo, 2012: 48) pues en el sujeto el futuro  es como posibilidad, se encuentra inscripto en el presente como contenido pasible de ser actualizado. El análisis de coyuntura, como veremos, tendrá un lugar preponderante en el estudio de la historicidad.
Para comprender la dimensión del sujeto en su historia, Zemelman re­cupera un concepto problemático: “conciencia histórica”. Sin embargo, es preciso anotar que el autor tensiona el concepto para llevarlo más allá que la referencia a un proceso de conocimiento y reconocimiento de movimientos objetivos de la historia. Para Zemelman, “la conciencia histórica no se vincula con objetos particulares, pues se abre a horizontes históricos en los que es posible que madure la voluntad social; de ahí que esté abierta al tiempo por venir” (Retamozo, 2012: 49)
c) Conocimiento, pensamiento político y ciencia crítica
La preocupación de Zemelman es construir una propuesta para el pensa­miento político acorde a los tiempos históricos, que crezca con la historia, se erige también como crítica a otras posiciones. Especialmente, por un lado, la que proviene de una forma de marxismo estandarizado y, por otro, la de un academicismo estéril e impotente.
La proyección de un pensamiento político debe  surgir de la ubicación de la dimensión axiológica sin que ésta entorpezca un análisis y un pensamiento creativo y riguroso capaz de incluir en el objeto de investigación múltiples determina­ciones históricas y temporalidades pasadas, presentes y futuras (Retamozo, 2012: 50) lo que significa que la praxis anticipa, al constructo teórico de las diversas teorías.
La “exigencia de objetividad” para Zemelman refiere, “no a una búsqueda de neutralidad, sino a la inclusión en el objeto de dimensiones de la realidad” (Retamozo, 2012: 52) Ahora bien, al cambiar el parámetro epistemológico, donde el objeto no es copia de la realidad,  se reposiciona el problema de la com­probación y la verdad como correspondencia.
Bibliografía
Retamozo, (2013) La epistemología crítica de Hugo Zemelman: política y metodología (o una metodología política).

miércoles, 13 de diciembre de 2017

TAREA 7: CONOCIMIENTO Y SUJETOS SOCIALES

CONOCIMIENTO Y SUJETOS SOCIALES
Partir de hechos históricos del presente.
Muchos autores escribieron textos en América Latina, pero algunos escribieron “en y desde” América Latina, en tal sentido este libro es un esfuerzo por desarrollar algunas ideas acerca de la ma­nera cómo se debe estructurar un conocimiento útil para la definición de políticas. Por ello no se le puede considerar, en sentido estricto, como un libro teórico, aunque tampoco como un manual, en la acepción tradicional del término, es decir, como un instructivo que, de respetarse, permitirá alcanzar un objetivo predeterminado.
“Este es un texto que busca estimular una forma específica de pensar la realidad, forma que debe contribuir al enriquecimiento de las bases que hacen posible definir alternativas de acción (Zemelman, 2011: 20). Por esta razón, se destina a quienes estudian el proceso del desarrollo para poder influir sobre su contenido y direccionalidad, aunque sin dejar de lado los problemas relativos a la construc­ción de aquel conocimiento que debe servir de apoyo a una acción organizada. (Zemelman, 2011: 26).
Se debe reconocer a las personas que impulsan una mayor operatividad, a partir de socializar una ma­yor operatividad y una mayor capacidad de observación de la realidad, como sujeto de cambio y desarrollo. Por el momento, sólo el inicio de una labor que pretende alcanzar, en el futuro, formula­ciones más precisas.
El estudio del presente y el diagnóstico
Hemos afirmado que se intenta describir “un método de observación de la realidad en un momento: el presente” (Zemelman, 2011: 38). Su propósito es contribuir a reconocer opciones que permitan al indivi­duo la transformación de la realidad. Para reconocer las opciones, es necesario pensar a la realidad desde la perspectiva de lo objeti­vamente posible. Para ello debemos enriquecer nuestra visión de ella, pese a que esto suponga trascender los encuadres teóricos disponibles o las experiencias acumuladas (Zemelman, 2011: 40)
“Captar a la realidad como presente nos permite potenciar una situación mediante proyectos capaces de anticipar, en términos de posibilidad objetiva, el curso que seguirá” (Zemelman, 2011: 37). De ahí que esta operación deba realizarse sin perder de vista el carácter dinámico del presente y con cuidado de no reducir el recorte de observación de la realidad a las exigencias planteadas por una meta preestablecida.
“La dificultad radica en cómo reconocer el verdadero problema que en un principio no fue percibido y cómo transformarlo en la referencia para determinar la o las políticas concretas” (Zemelman, 2011: 38). Por ello, es recomendable ser cautelosos ante cualquier intento de reducción de la realidad a determinadas estructuras conceptuales: es, además, imperativo el empleo de esquemas no en-cuadrados en una función explicativa fundamentada en una jerarquía específica de los procesos.
Este modo de razonar consiste en abrirse a la realidad para reconocer aquellas opciones objeti­vas que permitan dar una dirección al desarrollo, mediante la definición y práctica de proyectos que respondan a intereses sociales definidos. En este sentido, el reconocimiento de opciones determina el contexto en el que se especifica el contenido de un proyecto y contribuye a hacerlo objetivamente posible.
“La idea de proyecto supone la existencia de un sujeto capaz de definir un futuro como opción objetivamente posible y no como mera proyección arbitraria” (Zemelman, 2011: 39).. Es gracias a los proyectos que el sujeto establece una relación con la realidad, que se apoya en su capacidad de transformar esa realidad en contenido de una voluntad social, la cual, a su vez, podrá determinar la dirección de los procesos sociales.
 Así, hechos potenciales podrán ser predeterminados gracias a la acción de una voluntad social particular. En este contexto, la apropiación del presente deviene un modo de construir el futuro y, a la inversa, un proyecto de futuro, protagonizado por un sujeto, se trans­forma en un modo de apropiación del presente. En realidad, el sujeto será realmente activo sólo si es capaz de distinguir lo viable de lo puramente deseable, es decir, si su acción se inscribe en una concepción del futuro como horizonte de acciones posibles.
Dificultad de captación del presente
El conocimiento del presente no puede ser organizado sólo en función de las exigencias de un proyecto en particular, ya que el presente contiene muchas potencialidades que diversos sujetos sociales pueden activar. “Un proyecto representa sólo una dirección posible, de manera que antes de elegir un proyecto es necesario reconocer el campo de opciones y determinar la posibilidad objetiva de éstas” (Zemelman, 2011: 38).
Si se quiere construir un proyecto viable, resulta imprescindible reconstruir el contexto en el que se ubican los sujetos sociales, pero hacerlo exige una forma de pensar la realidad que permita encontrar el contenido específico de los elementos, como la trama de relaciones que forma esa realidad en el presente, ya que ésta conlleva procesos complejos y de diversa índole, cuyas ma­nifestaciones transcurren en distintos planos, momentos y espacios (Zemelman, 2011: 38).
“Una elaboración conceptual se puede controlar si se problematiza la situación empírica como algo dado e incuestionable” (Zemelman, 2011: 38). Para ello, es necesario pensar la realidad como una articulación, es decir, como una relación entre procesos imbricados de forma no determinada previamente y dejar que su reconstrucción permita reconocer de qué modo concreto se articulan los procesos.
La manera inicial de pensar las relaciones entre diferentes procesos es confrontar su posibilidad desde el punto de vista de un razonamiento lógico. Esta idea intenta romper con la modalidad de relaciones entre procesos, según ha sido fijada por las diferentes teorías, dado que privilegian una determinada forma de relación sobre otras que puedan adoptar esos mismos procesos en contextos distintos.
La lógica que debe guiar el establecimiento de las relaciones posibles no es, sin embargo, unívoca. En efecto, la idea de articulación supone que un fenómeno concreto, por ejemplo, la productividad, requiere ser analizada desde diversos ángulos (Zemelman, 2011: 39).
De hecho, este tipo de observación o diagnóstico pretende organizar una visión articulada de la realidad de un modo similar al que, en forma natural, puede tener la población, pero, a diferencia de ésta, incorpora mecanismos de control de la observación con el fin de evitar las desviaciones propias de los prejuicios, de las costumbres o, incluso, de los intereses sociales particulares de determinados sectores de la población (Zemelman, 2011: 41).
Exigencias epistemológicas del presente
Debido a la heterogeneidad de los procesos que lo constituyen, el presente, como segmento de realidad, supone un todo complejo, complejidad producida por las diferencias de estructura y sus parámetros específicos, tales como las escalas y ritmos temporales, y las distribuciones en el espacio de cada proceso. (Zemelman, 2011: 58).
- En el presente, se intenta reconocer opciones derivadas de un proyecto o “hacer” posible, no de probar hipótesis
- Según la lógica de articulación, la segmentación cumple la función de determinar el contexto especificador del contenido de los observables empíricos.
- El propósito es descubrir bases sólidas de teorización, más que aplicar una teoría particular.
- Es necesario distinguir los observables de acuerdo con las escalas de tiempo y espacio, con el fin de posibilitar la diferenciación entre micro y macroespacios;
- La realidad debe ser problematizada.
Bibliografía
Zemelman, H. (2011) Conocimiento y sujetos sociales, Instituto Internacional de Integración del Convenio Andrés Bello (III CAB), La Paz, Bolivia.

Ministerio de Educación (2014). Unidad de Formación No. 2. “Estructura Curricular y sus Elementos en la Diversidad: Saberes y Conocimientos Propios”. Cuadernos de Formación Continua. Equipo PROFOCOM. La Paz, Bolivia.

TAREA 4: SUJETO Y SUBJETIVIDAD

SUJETO Y SUBJETIVIDAD: LA PROBLEMÁTICA
DE LAS ALTERNATIVAS COMO CONSTRUCCIÓN POSIBLE

Situación histórica
“En esta dirección, es importante reconocer las situaciones histórico concretas que distintos sujetos pueden crear para presentarse como portadores de prácticas que sean congruentes con determinadas visiones del mundo social” (Zemelman, 2010: 358). Una posibilidad es que un proceso electoral, determine el surgimiento de un movimiento, con organización amplia y sólida, con discurso y proyecto, pero marcada la organización, así como las visiones, por la coyuntura que contribuye a constituirlo, en este caso, un triunfo electoral (Zemelman, 2010: 358).
Lo dicho hace referencia a un acontecimiento histórico que sucedió en el contexto boliviano, una fuerza indígena, de quienes siempre fueron excluidos, toma la delantera a partir del apoyo y triunfo en las alecciones electorales. Ahí surgieron los sujetos que plantean un nuevo proyecto. Sin embargo un sujeto ganador de la elecciones no es suficiente para la profundización de su proyecto, por lo que es importante “…la relación entre sujeto y actores políticos” (Zemelman, 2010: 358).
Es preciso subrayar que la lucha no puede caer en una polarización contra los burgueses, dividir una nación, lo que significaría un proceso sin terminar, Zemelman “infiere que no sea suficiente provocar polarizaciones y alienamientos entre fuerzas a partir de prácticas que expresan expectativas y demandas inmediatas, a veces, contingentes y de poca influencia, cuando el proyecto requiere de un tiempo prolongado para afianzarse” (Zemelman, 2010: 358).
Debemos tener cuidado con una situación donde el sujeto se queda como simple clientistica a un sujeto comprometido con el proyecto de transformación de una sociedad, como afirma Zemelman al hacer referencia a la historia de Chile “En efecto, en un momento se puede dar la emergencia de una alianza con muchos sujetos alrededor de un proyecto compartido: Por ejemplo, la lucha por la democracia, o el interés de desplazar del poder institucionalizado a un determinado sector social, pero que una vez logrado el objetivo puede tener significados diferentes para los distintos sujetos” (Zemelman, 2010: 361). Pasar a una etapa diferente en lo que se refiere a organización y conciencia, de manera de definir tácticas de luchas diferentes.
Desafíos metodológicos
Desde esta visión, es recomendable realizar un análisis en los siguientes aspectos: la constitución de referentes de pertenencia más incluyente, la consolidación de disociaciones sociales entre realidades estables y su expresión en prácticas sociales, y desde éstas a las formas de organización que la potencian y garanticen su proyección (Zemelman, 2010: 361). Es decir los sujetos de las organizaciones sociales no solo deben gremiales, sino tomar “el desafío que enfrentan, a manera de ilustración, los sindicatos que al restringirse a lo puramente gremial pueden perder fuerza en un momento histórico en el que se requiera que se transformen en movimientos sociales” (Zemelman, 2010: 362).  
En efecto, se tiene que resolver el movimiento interno del momento que exige superar las formas de razonamiento ceñidas a los requerimientos de explicación, los cuales contribuyen a hacer de la relación del sujeto con sus circunstancias una externalidad, respecto del propio sujeto, dejando fuera la exigencia central de un pensamiento histórico concreto que refiere a la dimensión de la constitución de lo real, a partir de lo potencial que se contiene en los márgenes de construcciones posibles de los sujetos (Zemelman, 2010: 362).  
Por estas razones, se platea una ampliación en la relación de conocimiento, de modo que sea congruente en la incorporación del sujeto en sus circunstancias. Es decir, el sujeto debe actuar en medida de sus circunstancias, “lo que obliga a concebir al conocimiento como parte de una relación más incluyente, que hace difícil separarla de opciones valóricas con base en las cuales tiene lugar la construcción de sentido (Zemelman, 2010: 363). La realidad deviene en una constante construcción de sentidos.
No podemos desconocer que la problemática de los sujetos y de su conocimiento incluye cuestiones como las que implica enfrentarse con el modo de leer el sistema de necesidades y las prácticas orientadas a satisfacerlas, así como la presencia de mediaciones constitutivas de visiones y de vivencias, de modo de no perder su relación con las circunstancias que configuran la lógica del orden; desafío que no se ajusta necesariamente con fórmulas pulidas y equilibradas, propias de las lógicas cognitivas y asertóricas (Zemelman, 2010: 362).
En tal sentido la metodología latinoamericana para plasmar el proyecto a largo plazo, es considerar al sujeto cognoscente como aquel que construye sentidos, es lo que llama Zemelman el estar siendo, en la relación con los otros. “Nos colocamos ante una exigencia de conocimiento que supone concebir la realidad como espacio donde se construyen sentidos, lo que obliga a incorporar el estar-siendo del sujeto, así como sus relaciones con otros (Zemelman, 2010: 362).
Es lo que obliga a comprender a los procesos sociales desde la recuperación de sus dinámicas gestantes, ocultas detrás de todas las formas establecidas y que se desplazan en diversos tiempos y espacios; dinámica entre las que caben destacar la necesidad de ser sujeto que, aunque callada, nos constituye. De ahí que haya que enfocar al sujeto desde sus límites pero sin reducirlo a sus determinaciones históricas.
Problemática sociopolítica en América Latina
América Latina está viviendo   procesos de búsqueda de su propia identidad, en busca de sus propios lineamientos, pero paradójicamente, el sistema capitalista está pasando por una crisis o desequilibrio de sus estructuras, frente a esta situación muchos paises empezaron un cuestionar al sistema capitalista, como dice Zemelman. “De ahí que la tarea esencial sea procurar construir los lineamientos principales de este momento caracterizado por la crisis del modelo neoliberal, que no es sino manifestación de los desequilibrios estructurales del capitalismo y la consiguiente emergencia de proyectos políticos que lo cuestionan (Zemelman, 2010: 364).
Economía de mercado que se acompaña de posturas que enfatiza la eficacia aunque cortoplacistas, dando lugar a un fuerte individualismo que mutila las posibilidades de que surjan colectivos; individualismo que más allá de su conformidad permanece inerme en sus situaciones de desventaja (Zemelman, 2010: 365).
Cada vez más la marginación de sectores, así como la pérdida de proyectos, la inestabilidad laboral o la precariedad de ingresos, agudizan sus efectos En otras palabras, los liderazgos que hoy impulsan otras estrategias ¿podrán mantenerse en la democracia representativa clásica, o, más bien, están compelidos a construir otros sistemas políticos de participación ciudadana? ¿Acaso la democracia necesariamente impone, aunque con variantes, un proyecto capitalista? ¿Es que el capitalismo se esconde detrás de la democracia, por lo que ésta, en su propio nombre, se niega así misma? ¿Es el capitalismo el sistema económico que requiere de la democracia para legitimarse?

Bibliografía

Hugo Zemelman Merino (2010) Sujeto y subjetividad: La problemática de las alternativas como construcción posible Polis, Revista de la Universidad Bolivariana, Volumen 9, Nº 27, 2010 IPECAL, México D.F., México. Email: ipecal_mexico@yahoo.es

martes, 12 de diciembre de 2017

TAREA 2: LENKERSDORF, LA FILOSOFÍA DEL NOSOTROS

LENKESDORF: FILOSOFAR EN CLAVE TOJOBAL

Acercamiento a una lógica inclusiva del “Nosotros”

En la filosofía europea se ha desarrollado de manera extraordinaria, lo que podríamos llamar el individualismo, que considera el “Yo”  pensante como principio para reconocer a los demás, como es la filosofía cartesiana “el Nosotros no corresponde al Yo que se encierra en sí mismo, que se aísla de todo lo demás, para obtener una seguridad firme e indubitable de algo que exista y que, precisamente, es el YO pensante (Lenkesdorf, 2002: 17)
A diferencia del modo cartesiano, Lenkesdorf nos propone una lógica incluyente, no solamente desde el lenguaje, sino el “nosotros” como una realidad ontológica existente, “el Nosotros enfatiza una entidad grupal y no individual”  (Lenkesdorf, 2002: 16) y lo hace al ser empleado con una frecuencia sorprendente, en cada una de las actividades, por lo que el “Nosotros”  es una palabra clave. Por ejemplo Lenkesdorf refiere que “en el intercambio grupal de ideas, cada uno de los participantes habla del NOSOTROS y no del YO” (Lenkesdorf, 2002: 16).
En la lógica cartesiana primero está el “Yo”,  con su famoso pensamiento del “pienso luego existo”, es decir, primero se debe dudar, y la duda nos lleva al proceso del pensar, si dudamos es porque pensamos, si pensamos por tanto existimos, ese soy “yo”, una maquina pensante. En el dialogo el “yo pensante” es arrollador, es competitivo y excluyente porque primero esta lo que yo pienso y digo y luego los demás.
En cambio desde la perspectiva del “nosotros” en “…el diálogo grupal, cada uno de los participantes individuales no habla en nombre de sí mismo, sino en nombre del NOSOTROS” (Lenkesdorf, 2002: 67). Al parecer, la individualidad se sabe incorporada en el todo nosotros que, por consiguiente, no es la suma de tantas individualidades o partes, sino que representa una entidad cualitativamente distinta, un ser ontológico. Es una sola cosa, un todo, en el cual todos los constituyentes forman una unidad organísmica.
La concepción del nosotros una identidad cultural

Cada cultura desde su cosmovisión comprende la vida de una forma, de quienes es necesario aprender su vivencia, las culturas ancestrales según Lenkesdorf “pensamos y vivimos un todo orgánico y complejo en el cual todos somos hermanas y hermanos y así nos comportamos” (Lenkesdorf, 2002: 66). Tenemos mucho que aprender. A la vez tenemos que desaprender la importancia extraordinaria que asignen al YO. “No lo negamos, ni lo borramos pero el YO lo mismo que el TÜ sólo existen gracias a la existencia del NOSOTROS que les da oportunidades de desarrollarse” (Lenkesdorf, 2002: 67).

“El nosotros. Es un distintivo de nuestra cultura, de nuestra identidad, de nuestro modo de ser” (Lenkesdorf, 2002: 67). A diferencia de la cultura europea el yo individual es su identidad,  donde cada uno va por su lado. Todos los "compañeros" de clase se convierten en competidores. Los alumnos se individualizan y cada uno de ellos representa un “antinosotros”, que tiene tantos adversarios cuantos alumnos forman la clase. Por ejemplo, las calificaciones al final del año se fundan, en gran parte, en los exámenes dados durante el ciclo escolar. El alumno destacado por las mejores calificaciones se hace candidato posible para una beca u otro galardón. De todos modos, se lo considera el mejor alumno de su generación o clase. 60
En cambio, desde la perspectiva del “nosotros” la resolución de un problema se realiza juntos, es decir, que se proponían pasar el examen en grupo. (Lenkesdorf, 2002: 60). “NOSOTROS no entramos en competencia los unos con los otros. Los problemas en la vida real son tales que requieren la mejor solución y para ésta se recomienda la presencia de la comunidad reunida y no al individuo aislado” (Lenkesdorf, 2002: 62).
Método del NOSOTROS, Método, además, muestra que el “nosotros” no excluye al individuo ni lo desprecia, tampoco lo aniquila, sino que lo reta y espera de cada persona individual la aportación mejor reflexionada.
La justicia del nosotros
En el texto nos narra sobre dos comunarios que llegaron a robar, el castigo asume toda la comunidad, por tres razones: En primer lugar, la comunidad se identifica con los malhechores, porque son miembros de la comunidad, del nosotros comunitario. La identificación significa que los dos han causado un daño que atañe a toda la comunidad que, a su vez, se hace corresponsable de los actos de los suyos al pagar la multa que libera a los dos de la cárcel. La comunidad se reúne para averiguar cómo podrá demostrar la solidaridad con los delincuentes. Es este acto que manifiesta lo insólito de la reunión. El nosotros no expulsa a los delincuentes sino que, todo lo contrario, los busca. Nuevamente los quiere tener en medio de la comunidad. (Lenkesdorf, 2002: 68).68
En segundo lugar, la comunidad no los mete en la cárcel de nuevo. Desde la perspectiva del nosotros, el encarcelamiento no cambiaría nada. En la cárcel no pueden reintegrarse a la comunidad, tampoco pagar la deuda ni tampoco mantener a sus familiares. El nosotros, pues, no enfoca sólo a los delincuentes de una manera aislada, sino que los ve en el contexto social, tanto comunitario como familiar. (Lenkesdorf, 2002: 67).
En último lugar, está el acuerdo de la comunidad: abrirles a los delincuentes un camino de reincorporación al nosotros
comunitario (Lenkesdorf, 2002: 67).
En resumidas cuentas, la justicia del nosotros no es ni idealizada ni utópica, sino que representa relaciones sociales muy exigentes. Todos, y cada miembro de la comunidad, tienen que reconocerse como responsables de los demás miembros del conjunto social nosótrico. La gente individualizada de la sociedad dominante difícilmente aceptaría tal corresponsabilidad Es mucho más fácil deshacerse de los delincuentes al encerrarlos en las cárceles o matarlos de una vez, como nuevamente se está debatiendo

El saber, el conocer y el acordarse.
El aprender, pues, se efectúa al observarnos, escucharnos y seguirnos como modelos. Desempeñamos el papel de un sujeto ejemplar o de modelo, pero no de maestro.
Son tres sujetos de funciones diferentes los que se complementan al nivel horizontal en el acontecimiento del aprender/saber. Es el verbo el que vincula a los tres sujetos. Se trata, pues, de un verbo trivalente. No hay transitivi­dad de un sujeto hacia un objeto por medio del verbo. Todo lo contrario, los tres sujetos, como tales, se coordinan de modo multidireccional. No hay subordinación, ni objetos subordinados y controlados por un sujeto dominante en cuanto conocedor o sabedor. El saber se realiza en un proceso de enlace mutuo y, en caso necesario, continuo. Porque ninguno de los sujetos participantes agotará el saber/aprender de otro sujeto.
Por las razones señaladas la particularidad sintáctica tiene a la vez implicaciones pedagógicas y filosóficas. Las relaciones del saber/aprender entre el aprendiz, el modelo y el tojolabal7, se realizan sobre un plano horizontal entre iguales que se coordinan, y no subordinan a nadie. Así es que cada uno de los sujetos contribuye lo suyo, a fin de que el acontecimiento del saber/aprender se pueda realizar.
En lo pedagógico, la coordinación representa una educación liberadora de tipo Paulo Freire. Porque el maestro no es el que sabe, ni tampoco es el alumno el que no sabe, y que aprende al repetir el saber del maestro. Todo lo contrario, el educando aprende al ser generador de un saber propio, gracias a los elementos proporcionados por el “modelo”…
El que aprende y empieza a saber se ve transportado hacia un mundo de otras relaciones. Abandona la subordina­ción, por la coordinación.” (Lenkesdorf, 2002: 198-205).


Bibliografia
Lenkersdorf, Carlos (2002) Filosofar en clave tojolabal. México: Miguel Ángel Porrúa.

Ministerio de Educación (2014). Unidad de Formación No.1. “Modelo Educativo Sociocomunitario Pro­ductivo”. Cuadernos de Formación Continua. Equipo PROFOCOM. La Paz, Bolivia.

domingo, 26 de noviembre de 2017

TAREA 1 ACERCAMIENTO A LA INV. MSCP

ACERCAMIENTO A LA METODOLOGIA DE LA INVESTIGACION EN EL MODELO SOCIOCOMUNITARIO PRODUCTIVO
1. Introducción
Gran parte de quienes han cursado estudios superiores, tienen el sello de la ciencia positiva, sin embargo la realidad y la existencia del hombre no está completamente satisfecho, surge la necesidad de “analizar” la ciencia instrumental del positivismo frente a la situación de la ciencia del pueblo, para fortalecer  el pensamiento de los sectores marginados, en tal sentido Borda analiza aspectos de la ciencia instrumental, “…su relatividad, su determinación elitista y la necesidad de reconocer sus dimensiones políticas e ideológicas que han silenciado los aportes al conocimiento de los sectores populares” (Fals,1978:70) La incorporación de las bases como sujetos activos y pensantes en la producción del conocimiento y en la acción para el cambio, es uno de los asuntos que nos interesa.
2. Desarrollo
Comencemos aclarando algunos conceptos, cosmovisión, conocimiento y ciencia científica y popular. “La cosmovisión es una visión, es un sistema, un conjunto de ideas sobre el mundo, la realidad, el ser humano que toda cultura posee” (Ministerio de Educación, 2013:11). En el sentido común es una manera o forma de ver la realidad.
Siendo así, “el conocimiento está ligado a una cosmovisión, no hay conocimiento que puede abstraerse de su cosmovisión” (Ministerio de Educación, 2013:11). Por ejemplo según Fals Borda el conocimiento científico responde a  los intereses de una cultura dominante, “Los científicos del sistema prefieren manejar objetos, datos y hechos congruentes con las finalidades del sistema capitalista” (Fals,1978:70). De la misma forma el conocimiento popular o sabiduría ancestral responde al interés de la clase dominada y oprimida, “Es el conocimiento empírico, practico de sentido común, que ha sido posesión cultural e ideológica, ancestral, de las gentes de las bases sociales…” (Fals,1978:71).
Un segundo argumento que afirmamos es que el conocimiento del método científico no tiene la última palabra. A pesar de que la ciencia del método científico, desde la modernidad y continuando la posmodernidad  ha caído en el dogmatismo del cientificismo, creyendo que el método experimental es la única medida para el conocimiento. (Ministerio de Educación, 2013: 13). Sin embargo surge la posibilidad de un paradigma alterno, que posee y crea conocimiento científico, en la propia acción de las masas trabajadoras, donde “la acción social y la política, puedan sintetizarse e influirse mutuamente para aumentar el entendimiento y comprensión de la realidad” (Fals, 1978:255). Por lo que el concepto de verdad ya no es fijo ni terminado.
Consideramos que ya no se trata de exactitud, aplicabilidad de los hechos o experimentación de los conocimientos, sino que todo conocimiento está sujeto a una concepción de la realidad, a una cosmovisión que convierta a la ciencia en un paradigma de vida y ya no sólo un recurso para desarrollar un carácter general, que busca el dominio del ser humano y la naturaleza. (Ministerio de educación, 2013:11).
Ahora bien, no existe la urgencia de hacer ciencia pura o exacta, encerrado en un laboratorio, sino, debemos preguntarnos sobre  ¿para quienes es el conocimiento científico y a quienes beneficiara?, ¿Cuál es el tipo de conocimiento que necesitamos para el  interés del bien común?, y ¿Cómo incluimos la ciencia popular sin excluir la ciencia del método científico?
 Hay que entender que los saberes y conocimientos populares, fueron un día, conocimientos sistémicos, que alimentaban la reproducción de un sentido de vida especifico. Por lo que se debe tender a restituirles su condición de conocimientos, sin perder el marco donde tenían sentido como conocimientos.
Una característica de la ciencia popular es que están planteadas desde un contexto vivencial, por ejemplo, los conocimientos indígenas es el carácter relacional de la vida. Como insiste Levinas, uno es en la medida en que el otro es reconocido, así también, afirma el pensamiento indígena, “somos porque estamos en relación” (Ministerio de Educación, 2013:36). Es decir, lo que se conoce y el sentido del conocer, buscan la armonía y la complementariedad con las dimensiones de la realidad.
Otra característica de la ciencia popular es su carácter holístico y no fragmentario, es decir plantea una relación integral con la totalidad de la realidad. Por último, subrayamos el carácter que articula a la producción  de la vida de la comunidad que la produce.
Todas las características citadas permiten considerar la posibilidad de abrirse a la universalización, es un camino que con su propia identidad busca no solo conocer sino comprender la realidad. Como afirma Fals “Debemos acercarnos a las bases no solo para entender por dentro la versión de su propia ciencia practica y reprimida extensión cultural, sino para buscar formas de incorporarla a necesidades colectivas más generales, sin hacer que pierda su identidad y sabor especifico” (Fals, 1978: 80).
3. Conclusión
Por tanto, los conocimientos del método científico y los conocimientos de la ciencia popular responden a intereses de las clases sociales, con la diferencia que el primero reprime y desconoce las características del segundo. Sin embargo la coyuntura actual, requiere de procesos de intraculturalidad e interculturalidad, que busca la armonía y el vivir bien de la humanidad. Con la revalorización de los saberes y conocimientos ancestrales se puede transformar y resolver también los problemas que la sociedad actualmente está atravesando.
Bibliografía
Fals, Orlando, (1978) “Una sociología sentí pensante para América Latina, CLACSO COEDICIONES, Buenos Aires, Argentina.
Fals, Orlando (1978) “”Por la praxis: el problema de como investigar la realidad para transformarla. En simposio internacional de Cartagena, vol. 1,. Bogotá, Colombia

Ministerio de Educacion (2013). Unidad de formación N° 2 "Estructura Curricular y sus elementos en la diversidad: saberes y conocimientos propios”. Cuaderno de formación continua. Equipo PROFOCOM. La Paz, Bolivia. 

viernes, 24 de noviembre de 2017

Un saludo cordial, a todos los compañeros del curso de maestría. Estoy contento por ser parte de este nuevo piso tecnológico, seguro que sera en beneficio de la formación y avance del módulo de investigación...
Un abrazo y bendiciones...Rolando